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"La Patria es de todos" y todo dominicano merece tener una buena educacion, una vivienda apropiada y alimento en su mesa.

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domingo, 8 de marzo de 2009

International Women's Day "IWD" Dia Internacional de la Mujer


Women's oppression and inequality was spurring women to become more vocal and active in campaigning for a change. Then in 1908 15,000 Women marched through New York City, demanding shorter hours, better pay and voting rights.
The First National Women's Day was celebated in Feb 1909.
The First International Women's Day was celebrated in Feb 1913
Today the World recognize the contibutions of Women to the World's economy.
Happy IWD to all of us!

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora o también Día Internacional de la Mujer se celebra el día 8 de marzo y está reconocido por las Naciones Unidas. En este día se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona. Es fiesta nacional en algunos países y es conmemorada por Naciones Unidas.

La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX en plena revolución industrial y auge del movimiento obrero. La celebración recoge una lucha ya emprendida en la antigua Grecia por Lisístrata, quien empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra, y reflejada en la Revolución Francesa, las parisienses que pedían "libertad, igualdad y fraternidad" marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino, pero no fue hasta los primeros años del siglo XX cuando se comenzó a proclamar, desde diferentes internacionales de izquierda, la celebración de una jornada de lucha específica para la mujer y sus derechos.

domingo, 9 de diciembre de 2007

La violencia contra las mujeres aumenta la pandemia de VIH/SIDA

Diario on line del Grupo Capital, de Posadas, Misiones, Argentina.
Domingo 9 de diciembre de 2007

La violencia contra las mujeres aumenta la pandemia de VIH/SIDA
La advertencia fue hecha por la coalición “Las Mujeres No Esperaremos”, conocida por WWW en sus siglas en inglés. El Programa de las Naciones Unidas Para el VIH/SIDA también indica que la epidemia crece, sobre todo en Latinoamérica, debido a las grandes desigualdades de género y la industria del sexo.


La violencia contra las mujeres también aumenta la pandemia del VIH/SIDA, advirtió una coalición de organizaciones por los derechos humanos que impulsa la campaña "Las Mujeres No Esperaremos" ("Women Won’t Wait, cuya sigla es WWW).
La violencia doméstica y de pareja es un factor clave en la feminización de la epidemia del VIH/Sida en el mundo, afirmó WWW en un documento difundido en ocasión de los 16 Días de Activismo Mundial Contra la Violencia Hacia las Mujeres que concluyen el próximo 10 de diciembre, en el Día Internacional de los Derechos Humanos.
WWW está integrado, entre otras organizaciones, por Action Aid, Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, Fundación para el Estudio y la Igualdad de la Mujer (FEIM), Red de Desarrollo y Comunicaciones de Mujeres Africanas, Centro de Salud y Equidad de Género y la Universidad de Harvard de Salud Pública.
El documento advierte que las mujeres y las niñas tienen más riesgos de infectarse con VIH porque son biológicamente más vulnerables a la infección que los hombres durante las relaciones heterosexuales, principal vía de contagio.
Asimismo, añade, la desigualdad de género y la diferencia de poder en las relaciones de pareja hacen que las mujeres tengan más dificultades para negociar el uso del preservativo o rehusarse a tener relaciones sexuales sin protección.
Según WWW, "la violencia de género y el VIH/SIDA son las dos pandemias que amenazan la salud, la vida y los derechos de las mujeres y las niñas".
Para las que viven con VIH/SIDA, la coalición internacional indica que "el estigma y discriminación son la causa de que muchas mujeres sean víctimas de violencia cuando revelan su condición serológica o intentan acceder al test o al tratamiento".
El Programa de las Naciones Unidas Para el VIH/SIDA (ONUSIDA) indica que la epidemia crece, sobre todo en Latinoamérica, en un contexto de flagrantes desigualdades de género y está impulsada por una próspera industria del sexo que sirve a clientes tanto locales como extranjeros.
La ONU calcula que en el mundo hay 39.5 millones de adultos que vive con VIH y Sida, de los cuales 17.3 millones son mujeres; en América latina, las mujeres constituyen el 30% de los mayores de edad con VIH y en el Caribe, el 50%.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

la violencia y la masculinidad en la sociedad dominicana

Clave Digital
Tahira Vargas
Antropologa e investigadora

La violencia y la masculinidad en la sociedad dominicana
El niño que no agrede otros niños se considera que no es “muy varonil” o se le discrimina porque se le considera “pendejo”. Los niños en nuestra sociedad buscan ser aceptados por sus grupos de pares mostrando su gran capacidad de “pelea”.




En estas últimas semanas se han producido acontecimientos que explicitan otras dimensiones de la cultura violenta que permea la sociedad dominicana.

Ahí están los ejemplos de las muertes causadas por peleas entre hombres, como la que ocurrió en la discoteca Loft, y las que ocurren diariamente en muchos lugares de recreación aunque no se conviertan en escándalo público.

Este acontecimiento junto al incremento de feminicidios, producto de la violencia intrafamiliar, tienen un elemento en común: la violencia ejercida desde los hombres hacia mujeres y hacia otros hombres.

¿Por qué los hombres en nuestra sociedad son los principales agresores?

La violencia y agresividad que practican los hombres en nuestra sociedad tiene que ver con la construcción de su masculinidad en su socialización desde la niñez.

En las observaciones que hemos hecho de la cotidianidad, tanto en barrios urbano-marginales como en estratos medios, podemos ver que a los niños se les educa para “pelear” para “defenderse” y para “agredir”.

El niño que no agrede a otros niños se considera que no es “muy varonil” o se le discrimina porque se le considera “pendejo”. Los niños en nuestra sociedad buscan ser aceptados por sus grupos de pares mostrando su gran capacidad de “pelea”, que no es más que su gran capacidad de responder “violentamente” en situaciones de conflictos con otros niños.

El tratamiento de conflictos entre niños se maneja siempre desde la violencia, los golpes. Los niños no desarrollan en nuestra sociedad la capacidad de diálogo y resolución de conflictos por negociación u otras formas pacíficas.

Las formas pacíficas de negociación de conflictos son percibidas como “actitudes de pendejos”.

Otra dimensión cultural que entra en la conformación de la masculinidad es el sentido del “honor” y .la “vergüenza”. El honor masculino en nuestra sociedad está basado en el orgullo como hombre y tiende a ser defendido violentamente, porque el uso de la violencia es, a su vez, un ejercicio de valentía. Estos símbolos culturales son parte de nuestra historia cultural.

En nuestra historia social las peleas entre hombres por defender el honor está relacionado con tres temas fundamentales: familia, territorio y pareja.

Los hombres dominicanos de zonas rurales y urbanas se peleaban en décadas anteriores (e incluso cientos de años atrás) con cuchillos, machetes toda clase de armas blancas por situaciones de conflictos relacionados con la familia, el territorio o la pareja.

Hoy en las peleas hay otras armas más mortales aún, las armas de fuego, las cuales son aún más efectivas en su condena de muerte. Y se mantiene el patrón histórico-cultual, la defensa del honor, de la vergüenza, que se expresa en “valentía” y “orgullo”.

Al cuestionar hombres de distintas edades sobre las razones para pelear, estos destacan que “hay que defender su orgullo como hombre”. Esta expresión es muy frecuente y denota el enraizamiento en nuestra cultura del sentido de “honor”. que es trascendental para la masculinidad culturalmente construida por nuestra sociedad.

Este sentido de honor es el que interviene implícitamente en las reacciones violentas de los hombres frente a la posibilidad de resquebrajamiento del mismo por una invasión de su territorio físico (que incluye hasta un roce o empujón) así como de una posesión de un bien o de su cónyuge que es percibida como posesión, “mi mujer”, o como también parte de su territorio físico.

Las reacciones violentas de los hombres dominicanos tienen en las relaciones de pareja este matiz aún cuando éstas supuestamente han finalizado por divorcio o por separación. El hombre sigue aferrado a la posesión de la mujer y entiende que debe defender “lo suyo” porque es una defensa “de su honor”.

A este elemento de asociación honor-violencia se le agrega en las relaciones de pareja la asociación amor-violencia que se construye desde la socialización en la niñez donde sus padres-madres le han propinado golpes con las llamadas “pelas”.

La presencia de las pelas genera en el hombre y en la mujer una legitimación de la violencia desde la afectividad. Amar y pegar van juntos y no se desvinculan en el proceso de madurez sino que quedan íntimamente relacionados a las prácticas afectivas y se reproducen por generaciones.

¿Qué hacer frente a la masculinidad construida desde la violencia?

La lectura y comprensión de la violencia masculina genera la necesidad de que se produzcan cambios socio-culturales en nuestra sociedad para que las nuevas generaciones de niños y jóvenes hagan rupturas significativas con estos patrones de violencia.

Tenemos que trabajar en la construcción de una nueva masculinidad, que esté basada en el desarrollo de capacidades de negociación y diálogo en la resolución de conflictos y que resquebraje las estructuras sociales y culturales que están asociadas al “honor” y la “vergüenza” desde la violencia.

La socialización desde procesos educativos formales e informales que muestre relaciones de pareja horizontales donde no se produzca la posesión de la pareja como objeto o como una extensión del territorio físico del hombre es una necesidad. Igualmente la ruptura con las pelas y los golpes como formas de castigo y de corrección desde padres-madres hacia hij@s. Mientras sigamos creyendo que con golpes logramos hij@s más educados estamos formando personas violentas, hombres violentos y mujeres víctimas.

Los juegos de niños basados en golpes, guerras, pistolas y videojuegos violentos deben ser eliminados de nuestras prácticas cotidianas. Debemos buscar que nuestros niños sean capaces de realizar juegos que desarrollen sus destrezas motoras, intelectuales y afectivas en otra dimensión.

Definitivamente, erradicar la violencia ejercida desde la masculinidad implica un cambio de cultura en la convivencia cotidiana.

martes, 27 de noviembre de 2007

Millones de mujeres son victimas de violencia física, sexual y psicologica

11/27/2007 7:06:54 AM


Eva Vergara
AP/Servicios de Clave Digital

Estudio Revela


SANTIAGO DE CHILE.-Millones de mujeres de América Latina y el Caribe son víctimas de violencia física, sexual y sicológica, propinada la mayoría de las veces por sus parejas, y además por parte de funcionarios judiciales o de la salud, según un informe de organismo de la ONU.

El estudio titulado "¡Ni una más! El derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia en América Latina y el Caribe", fue presentado este lunes en rueda de prensa por representantes de organismos de Naciones Unidas, como Unicef, ONUSIDA, OIT y PNUD.

La entrega fue un día después de cumplido el noveno aniversario del establecimiento del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

El Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el caribe, CEPAL, José Luis Machinea, en cuya sede se divulgó el estudio en una rueda de prensa, dijo que"la violencia contra la mujer es una de las formas más generalizadas de violación a los derechos humanos".

Machinea señaló que la investigación demuestra que "la violencia contra las mujeres es ejercida principalmente por las parejas o las ex parejas".

La investigación concluyó que "la violencia amenaza a todas, independiente de su origen social, racial y étnico. Sin embargo,algunos grupos son más vulnerables y enfrentan mayores obstáculos para acceder a la protección del Estado y a la justicia".

En ocasiones "a las que van a denunciar se las trata como si fueran ellas las agresoras", dijo Machinea, que agregó que "existe un acceso desigual a la justicia".

"Es uno de los pocos flagelos que no disminuyen con el desarrollo (económico de los países)", señaló.

El informe dice que si se toma a 10 mujeres representativas, mayores de 15 años, de cada país de América Latina y el Caribe, "veríamos que cuatro peruanas y cuatro nicaragüenses sufren violencia física por sus esposos; en México tres mujeres serían víctimas de violencia emocional y dos de violencia económica; tres brasileñas de violencia física extrema y dos haitianas, de violencia física".

No se entregó un promedio regional sobre la violencia contra las mujeres, pero se afirmó que el flagelo no respeta edades, nivel educacional ni socioeconómico.

En Uruguay como promedio una mujer muere cada nueve días víctima de la violencia doméstica; en Bahamas del total de homicidios de mujeres el 2002, el 53% murió a manos de sus parejas, y en Puerto Rico el 31% de mujeres falleció por la violencia en sus hogares, según el análisis.

El flagelo de la violencia contra la mujer "alcanza a todo nivel educacional o socioeconómico", añadió Machinea. Dijo que aunque hay "una leve diferencia decreciente, no es muy marcada" entre las mujeres más o menos educadas.

Algunas cifras, según estudios no comparables y tomados en años diferentes, señalan que el 2003, en Bolivia el 52,3% de las mujeres admitió que fue objeto de violencia física; el 42,3% en Perú; el 39% en Colombia; el 31% en Ecuador; el 21,7% en República Dominicana; el 18,2% en Hai.ti, y el 9,3% en México.

"Cientos de millones de mujeres en todo el mundo" son maltratadas física y psicológicamente, afirmó Asha-Rose Migiro, vicesecretaria General de Naciones Unidas.

"En América Latina y el Caribe no hay más ni menos violencia que en otras regiones del mundo", agregó.(AP).

domingo, 25 de noviembre de 2007

Los crímenes del patriarcado

Domingo 25 de Noviembre del 2007, actualizado 12:31 PM Listin Diario

Los crímenes del patriarcado
Sylvana Marte - 11/25/2007


NO HA LA VIOLENCIA



Santo Domingo.- La palabra ‘feminicidio’ está relacionada con el término ‘genericidio’ creado por Mary Anne Warren en 1985 en su libro “Gendercide: The Implications of Sex Selection” (Genericidio: las implicaciones de la selección por sexos). Feminicidio o femicidio es un neologismo creado con la palabra femenino y la terminación -cidio (muerte, asesinato) y se refiere al asesinato de mujeres.

Se define como el asesinato de mujeres por su condición de género. Este crimen es muy común en sociedades patriarcales donde las mujeres viven en condiciones de subordinación por ser consideradas seres inferiores, con menos capacidades, personas de segunda categoría, minoridad. La sociedad patriarcal se estructura sobre esa base ideológica.

La palabra ‘feminicidio’ no ha sido incorporada todavía en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), pero la sociedad va estructurando este pensamiento a través de sus instituciones, tales como iglesia, escuela, familia, leyes, incluso todo su marco jurídico se estructura sobre la base de esta doctrina.

Esta dimensión también se interioriza de forma individual. Y es que todo proceso de socialización del hombre y la mujer se aprende sobre este fundamento. Por consiguiente esta visión sitúa a los hombres en una posición de supremacía sobre las mujeres.

Sergia Galván, directora de la Colectiva Mujer y Salud, explica que si una persona tiene supremacía sobre otra, inmediatamente se cree que puede tener el control sobre eso que es inferior o que está en un suborden. Sobre este principio, el “imaginario masculino” actúa y siente que debe tener el control absoluto de las mujeres y de manera fundamental de su cuerpo y su sexualidad.

Esa situación trasciende a tal punto que las mismas mujeres responden a este pensamiento y toda su vida va en función de eso.

Galván entiende que ese control sobre las mujeres no es nuevo, sino que históricamente viene presenciándose. De ahí, es que muchos hombres creen que pueden pegarles, insultarlas, pisotearlas y manipularlas en términos emocionales y físicos. “Porque esa ideología hace que vean a las mujeres como un objeto y de ese modo es tratada”.

Cuando los hombres entienden que las mujeres no cumplen sus expectativas, entonces sacan un arma muy poderosa: la violencia. Cuando ellas empiezan a manejarse de manera autónoma y a ser sujetas en vez de objetos, entonces ellos reaccionan de una forma agresiva.

“Podemos ver que cada vez que sucede un feminicidio siempre hay una mujer que empieza a ser sujeta: toma la decisión de separarse, de poner condiciones en la relación, de tomar un camino diferente y de definir lo que quiere ser en la vida”, afirma la especialista.

El feminicidio es la culminación de un proceso, detrás de cada feminicidio hay una historia de violencia física, sexual, sicológica, de chantaje emocional, manipulación y control.

“Violencia llama violencia”
“Estamos en una sociedad que permite y tolera la violencia en los hombres. Desde pequeños se les inculcan estas ideas”. Es tolerada en toda la construcción social y de masculinidad, reforzada, ya que todo proceso de educación muchas veces está fomentado sobre los cimientos de la violencia. Esto puede verse en los juegos, los cuentos, muñecos animados y películas.

Y es, que aunque todo esto parezca increíble, está muy ligado a los feminicidios, que se quieren manipular, especialmente en los medios de comunicación, como “crímenes pasionales” no como asesinatos. “La pasión no te lleva nunca a asesinar a la gente amada, la pasión es la culminación del erotismo, de la sexualidad y del placer”.

Como dice Ana Belén Puñal, especialista en comunicación de género: “No hay crímenes pasionales. Nadie mata por amor. Lo que hay detrás es una situación de poder”.

En el aspecto legal, un grupo está luchando porque figure en la modificación del Código Penal, el término ‘feminicidio’.

La ley 24-97 sobre violencia contra la mujer sanciona todos los tipos de violencia contra las mujeres y los asesinatos violentos de mujeres; sin embargo, el hecho de que no esté aún la figura del “feminicidio”, influye muchas veces en el normal acceso a la justicia y en las decisiones de los jueces.

En muchos países este tipo de asesinato está legislado, sin embargo, en una discusión reciente que se ha dado especialmente en Latinoamérica y El Caribe, especialmente por escándalos, como el caso de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, en México, ha motivado el hecho de que se empiece a profundizar más sobre este aspecto.

LAS ESTADÍSTICAS HABLAN POR SI SOLAS
En República Dominicana, hasta septiembre de este año, habían sido asesinadas 108 mujeres. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), expedido el 7 de septiembre del 2006, la violencia intrafamiliar es la primera causa de muerte en el mundo entre las mujeres de 15 a 44 años por encima de las guerras, accidentes de tráfico o el cáncer.

La violencia hacia las mujeres constituye uno de los problemas más graves de salud pública y derechos humanos en República Dominicana. Así, de las 10 principales causas de muerte de mujeres en edad reproductiva en el país, los politraumatismos ocupan el sexto lugar. Mientras que en República Dominicana ocupa el cuarto lugar entre los asesinatos.

De acuerdo con el archivo vertical sobre feminicidios en República Dominicana, que lleva la doctora María Jesús Pola, alimentado de fuentes como la prensa, las fiscalías de Santo Domingo y Santiago, tribunales de instrucción, la Secretaría de Estado de la Mujer y la Policía Nacional, destaca que durante el año 2000 ocurrieron 92 feminicidios, en el 2001; 131, en el 2002; 111, mientras que en el 2003; 111, 2004 115, 2005; 110 y 2006 (entre enero y marzo): 52 feminicicios reportados por la Policía Nacional.

A través de la Endensa-2002, se obtuvo información acerca de la violencia experimentada por las mujeres de 15-49 años alguna vez casadas o unidas de parte de su compañero actual o del último. El estudio señala que alrededor del 24 por ciento de las mujeres dominicanas entre 15 y 49 años ha sido víctima de maltrato físico al menos una vez.

sábado, 24 de noviembre de 2007

No a la violencia contra la mujer

11/23/2007 7:15:02 PM
DENUNCIA MUERTES Y ABUSOS
Red de Acción propone asumir el compromiso de prevenir la violencia contra la mujer

Servicios de Clave Digital

SANTO DOMINGO, República Dominicana.-La Red de Acción por una Vida sin Violencia (REDAVI) propuso que el sistema de salud, el sistema de justicia, las cámaras legislativas y las comunidades organizadas asuman el compromiso de trabajar para prevenir la violencia de género, que sólo entre enero y septiembre del presente año arrebató la vida a 128 mujeres.

En un manifiesto público, la REDAVI expresa su pesar por las mujeres asesinadas, y por las niñas y niños que han quedado en la orfandad como consecuencia de la violencia ejercida por compañeros y ex parejas de las víctimas.

Asimismo, expresan dolor por más de un centenar de niñas abusadas al interior de sus hogares.

La entidad propone el compromiso con la prevención, teniendo como base el sistema educativo formal y no formal, junto a la participación de las comunidades organizadas y las organizaciones de mujeres, que conduzca a la reducción de situaciones de violencia en los hogares y en las escuelas.

"El compromiso del sistema de salud de estar alerta en la prevención de la violencia, disminuyendo su incidencia y evitando su profundización, como generador de problemas en la salud expresados en la posibilidad de múltiples patologías”, precisa.

Asimismo, reclama el compromiso del sistema de justicia en la sanción a agresores y violadores, rechazando la impunidad.

También hace un llamado al compromiso de las Cámaras Legislativas con el no retroceso frente a la Ley 24-97 y el impulso a la adecuación del marco normativo para asegurar un abordaje integral al problema de la violencia.

A continuación el comunicado:

RED DE ACCION POR UNA VIDA SIN VIOLENCIA

REDAVI

A propósito del 25 de noviembre,

DIA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

MANIFIESTO:

POR LA ERRADICACION DE LA VIOLENCIA BASADA EN GENERO

Tres aspectos del análisis sobre el problema de la violencia contra la mujer en las relaciones de pareja y en los hogares dominicanos, constituyen el objeto de reflexión del conjunto de organizaciones e instituciones que conformamos este espacio de articulación, en esta nueva conmemoración de la lucha de las mujeres del mundo contra la violencia.

1. Un cambio en las raíces culturales de las relaciones de dominación entre hombres y mujeres, como mecanismo para producir una nueva relación entre los géneros sostenible capaz de reducir de manera progresiva la violencia contra las mujeres construyendo al mismo tiempo una nueva masculinidad.

La construcción de los géneros es cambiante, basadas en este enunciado y visibilizando que de acuerdo a la ENDESA 2002, el 24% de las mujeres dominicanas reportaron haber sufrido violencia, además, en un alto porcentaje, las relaciones entre mujeres y hombres son violentas en todos los ámbitos, siendo las mujeres las más afectadas, este proceso ha de sostenerse en el aprendizaje de un nuevo modelo de socialización en el manejo de las relaciones de poder, donde la educación sea orientada hacia la construcción de una cultura de paz.

2. El maltrato físico y emocional, las agresiones sexuales, las violaciones y el feminicidio son las más dramáticas manifestaciones de la violencia contra la mujer, producto de la relación desigual que se manifiesta en la pareja y en los hogares; donde la resolución de conflictos es abordada desde mecanismos violentos y no sostenidos en el respeto, la tolerancia y la libertad. Las agresiones sexuales contra mujeres, niñas y niños alcanzan cifras alarmantes, así como el feminicidio. De acuerdo al Departamento de Estadísticas de la Procuraduría General de la República hasta el 30 de septiembre de este año, 128 mujeres han sido asesinadas en el ámbito de la violencia de género.

3. Las transformaciones sociales que implica la erradicación de la violencia basada en género, reclama de conciencias y voluntades, individuales y colectivas, económicas y políticas, que se concreticen en la manera de relacionarse en los hogares, las escuelas, los centros de trabajo, las organizaciones sociales, los partidos políticos, las iglesias…, teniendo como referente el rol del Estado en su responsabilidad de garantizar el respeto y cumplimiento de los derechos humanos como un medio para alcanzar el bienestar de toda la sociedad.

De ahí que, en la lucha por la erradicación de la violencia contra la mujer, nos permitimos preguntar:

A los hombres y a las mujeres, dentro de sus propios hogares:

¿Cómo están viendo y asumiendo sus roles particulares? ¿Reproduciendo que las mujeres son encargadas de procrear y socializar los niños y las niñas y los hombres de proveer ingresos?

¿Cómo están decidiendo el uso de los recursos que entran en los hogares?

¿Cómo se están distribuyendo los oficios domésticos, y el tiempo de cada persona en relación con sus necesidades individuales y las del grupo familiar?

¿Cómo se decide el número de hijos y de hijas que quieren y pueden tener? ¿Los intereses y la salud de quién se tiene en cuenta en el momento de decidir sobre métodos anticonceptivos?

¿Cómo están considerando las responsabilidades de las y los adolescentes?

A las instituciones públicas y privadas, los partidos políticos y las instancias del Estado en general:

¿Están considerando que los intereses más generales de las personas deben ser los objetivos de su trabajo, y que el propósito de la igualdad -también entre hombres y mujeres- debe ser un resultado de sus políticas y acciones institucionales?

La conjunción de la prevención, la detección oportuna, la adecuada atención y justa sanción, es lo que puede producir los cambios necesarios que nuestro país requiere para la superación de la violencia contra las mujeres.

Esto reclama de un serio y sistemático compromiso de actuación por parte de los poderes públicos.

Significa que el problema no reside solo en mejorar la administración de justicia, condenando agresores, sino de evitar los comportamientos violentos como respuesta a determinadas situaciones.

Significa entender que la mayoría de los casos no representan situaciones aisladas en que se ven envueltas las personas, sino reconocer la existencia de factores individuales, familiares y sociales que intervienen para que se produzca el acto violento, cuyo primer riesgo es ser mujer. .

La respuesta de la sociedad debe ser de transformación en su cultura, aprender nuevas formas de relacionarnos y a lograr que las políticas públicas respondan a las necesidades de enfrenar el problema en sus causas y en sus diferentes manifestaciones.

Un sistema educativo comprometido a educar hacia la promoción de una cultura de paz , promoviendo la prevención de conductas agresivas, una nueva masculinidad, la igualdad de género y los derechos humanos.

Un sistema de salud capaz de detectar la violencia como generadora de problemas de salud de múltiples manifestaciones, en condiciones de diagnosticar, atender y contribuir a la recuperación de las sobrevivientes de violencia de género y rehabilitar a las personas perpetradoras.

Un sistema de justicia que no revictimice sino que garantice un trato justo durante todo el proceso, y que no proteja agresores, sino que de manera ágil y asertiva los sancione y reoriente.

Un sistema policial que asista a las víctimas conociendo y respetando sus derechos y auxilie de manera oportuna al Ministerio Público.

Un sistema de medios de comunicación que no envuelva con calificativos ni justifique, sino que presente las informaciones y se asuma en su rol formativo dentro de un enfoque de derechos humanos y una perspectiva de género.

Esta Red de Acción, integrada por organizaciones e instituciones gubernamentales y no gubernamentales, con motivo del 25 de noviembre, en conmemoración a nuestras heroínas, las Hermanas Mirabal, se presenta ante la sociedad con el siguiente,

MANIFIESTO:

Conscientes de la responsabilidad del Estado de actuar con la debida diligencia para prevenir y atender la violencia hacia las mujeres en cualquiera de sus expresiones, y establecer medidas eficaces para socorrer a las víctimas de este flagelo social,

Conscientes de que la violencia se manifiesta en múltiples dimensiones y que no basta sancionar para enviar un mensaje educativo a las generaciones que hoy son testigos de violencia en sus hogares;

Conscientes de que la conciliación y las formas alternativas que se implementan desde el sector justicia no ponen fin a los múltiples abusos que se registran en el país contra las mujeres y las niñas,

Conscientes de que los recursos destinados a la investigación y al estudio de estos problemas, así como al socorro de las víctimas resultan insuficientes;

Conscientes de que todos los sectores tenemos responsabilidades propias que reclaman de una coordinación certera que considere las causas que generan este problema social estas situaciones y apuntando

En tanto instancias con responsabilidad en la prevención, detección, atención y sanción hacia su erradicación,

Declaramos:

Primero, nuestro pesar por las 128 mujeres que entre enero y septiembre de este año, han sido víctimas de feminicidio, y por las niñas y niños que han quedado en la orfandad como consecuencia de esos hechos propiciados por los compañeros y ex-parejas de las víctimas, y nuestro dolor por más de un centenar de niñas abusadas al interior de sus hogares, violaciones, abusos sexuales y víctimas de incestos, una de las últimas tenía solo cuatro meses de edad;

Segundo, el compromiso con la prevención, teniendo como base el sistema educativo formal y no formal, junto a la participación de las comunidades organizadas y las organizaciones de mujeres, que conduzca a la reducción de situaciones de violencia en los hogares y en las escuelas;

Tercero, el compromiso del sistema de salud de estar alerta en la prevención de la violencia, disminuyendo su incidencia y evitando su profundización, como generador de problemas en la salud expresados en la posibilidad de múltiples patologías

Cuarto, el compromiso del sistema de justicia en la sanción a agresores y violadores, rechazando la impunidad

Quinto, el llamado al compromiso de las Cámaras Legislativas con el NO RETROCESO frente a la Ley 24-97 y el impulso a la adecuación del marco normativo para asegurar un abordaje integral al problema de la violencia

Suscribimos este Manifiesto, en conjunto y con conciencia de las características del problema, que enfrentamos en sus raíces, desde cada instancia en sus diferentes funciones y cada persona desde su ámbito personal y social, comprometidas con la lucha para la erradicación de la violencia contra la mujer.

Suscribe, membresía de la REDAVI:

Secretaría de Estado de la Mujer-SEM
Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia/DINAF, Poder Judicial
Unidad de Atención Integral a la Violencia Intrafamiliar, Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional,
Procuraduría Fiscal de Santo Domingo
Procuraduría Fiscal, Santiago
Dirección Nacional de Atención a Víctimas de la Procuraduría General de la República
Secretaría de Estado de Salud Pública y Asistencia Social-SESPAS, Departamentos de Salud Mental, Centro de Atención a la Mujer Maltratada, y Oficina de Equidad de Género
Secretaría de Estado de Educación-SEE, Oficina de Equidad de Género
Policía Nacional, Dpto. de Asuntos Internos
Centro de Estudios de Género, Universidad INTEC
Profamilia
Núcleo de Apoyo a la Mujer, NAM
Movimiento Vida Sin Violencia -Movida-
Centro de Servicios Legales para la Mujer-CENSEL
Red de Egresados de Diplomado de Violencia del INTEC
Centro de Apoyo Aquelarre, CEAPA
Patronato de Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas-PACAM
Centro de Planificación y Acción Ecuménica-CEPAE
Fundación Familia Sana
Asociación Tu Mujer
Fundación para la Integración Social y Educativa, FISOE
Centro de Asesoría e Investigación Legal-CEDAIL
Promoción de la Mujer del Sur-PROMUS
Santo Domingo, 21 de noviembre, 2007

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